¿Cuál es la Parte de los Judíos en esta Dispensación?

Por Thomas Williamson
3131 S. Archer Avenue
Chicago, Illinois 60608

 


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     “Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan.” Romanos 10:12

     “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesus.” Gálatas 3:28.

     “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.”  Gálatas 5:6

     “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.”  Gálatas 6:15.

     El Nuevo Testamento lo hace claro que las distinciones antiguas entre los judíos y los gentiles, intentadas para la dispensación del Antiguo Testamento, no se aplican hoy.  Ya no hay diferencia entre judío y griego - Dios tiene el mismo plan para ambos grupos.

     Este plan es que toda la gente, sea judío o gentil, sea salva y unida en un cuerpo, la Iglesia del Señor (local, no universal).

     “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.

     “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

     “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

     “Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación.” Efesios 2:11-14.

     La referencia acerca de derribar la pared intermedia de separación no significa que debemos derribar las divisiones denominacionales (entre los bautistas y los que no son bautistas) como algunos han pensado.  Este versículo no tiene un mandamiento de derribar ningunas paredes.

     Al contrario, el contexto muestra que Cristo ya ha derribado la pared entre los judíos y los gentiles (circuncisión e incircuncisión) por medio de Su muerte en la cruz por nuestros pecados.  Ya no hay separación ni distinción que se debe mantener entre estos dos grupos.  El Apóstol Pablo reprendió a Pedro por tratar de mantener aquella pared de división entre los judíos y los gentiles, Gálatas 2:11-14.

     Todos los cristianos nacidos de nuevo, sean judío o gentil, son el verdadero Israel espiritual, Gálatas 3:7, 6:16.  Esto no significa que la Iglesia ha reemplazado el Israel original de los tiempos del Antiguo Testamento.  Significa que los gentiles han sido injertados en  el Israel, en una unión perfecta, Romanos 11:16-24.

     Esta unión de los judíos y los gentiles en la institución de la Iglesia del Señor fue el misterio revelado por Dios por medio de los apóstoles: “Misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa en Cristo Jesus por medio del evangelio.” Efesios 3:5-6.

     En los tiempos del Antiguo Testamento, los gentiles tuvieron que llegar a ser judíos para unirse con los judíos en la adoración verdadera de Dios.  En la Edad de la Iglesia, ya no es requirido que llegamos a ser judíos, y Pablo hace claro que no hay ventaja en ser judío ni en llegar a ser judío: “He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.” Gálatas 5:2.  Los que trataron de hacer judíos de los conversos gentiles fueron condenados severamente, Hechos 15:10, Gálatas 5:12, Filipenses 3:2.

     El Señor Jesucristo, en Su ministerio terrenal, reprendió en público a los que hicieron pretensión a una posición superior a causa de su descendencia judía, Juan 8:39-44.  En Apocalypsis 2:9 Cristo denunció a “los que se dicen ser judíos, y no son, sino sinagoga de Satanás.”

     El Apóstol Pedro in Hechos 15:9 declaró que Dios no había hecho ninguna diferencia entre los judíos y los gentiles.  En Filipenses 3:3, Pablo dice que “Nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne,” y en versículos 4-9  repudia cualquier ventaja en que había puesto su confianza delante de Dios a causa de su descendencia judía.

     Pues, cuando oímos cualquier enseñanza acerca de distinciones o ventajas de raza para los judíos en esta Edad de la Gracia, debemos recordar que “No hay diferencia entre judío y griego,” y que “ninguna diferencia hizo [Dios] entre nosotros y ellos,” Hechos 15:9.

     El plan de Dios para los judíos, en el presente y en el futuro, es lo mismo como Su plan para los gentiles.  El quiere que los judíos y los gentiles se arrepientan, sean salvos, y sean unidos en la Iglesia del Señor.  Toda especulación acerca de cualquier parte diferente para los judíos en el futuro, como la creencia en “el destino terrenal de los judíos y el destino celestial de los gentiles” no tiene ninguna base en las escrituras.

     Todos los cristianos, sean judíos o gentiles, tienen la misma promesa de tierra y el mismo destino.  La tierra prometida a nosotros no está ubicado en el Medio Oriente, sino en el cielo (Hebreos 11: 13-16) y debemos fijarnos en la nueva Jerusalén celestial, no en la Jerusalén actual en Palestina, Juan 4:21, Gálatas 4:25-26, Hebreos 12:22.

     No hay base en las escrituras para colocar a los judíos sobre un pedestal como una raza superior.  Los judíos hoy día no quieren ser colocado sobre aquel pedestal.  Ni tampoco quieren ser culpados por todos los problemas en el mundo, como algunas hacen con sus acusaciones de un complot judío para tomar control del mundo.

     Yo, como bautista, no quiero ser culpado por los delitos de John D. Rockefeller y sus descendientes, aunque eran bautistas.  Asimismo es tontería culpar a los judíos para los delitos de algunos bolcheviques judíos del siglo pasado.

     La acusación que los judíos de hoy son “matadores de Cristo” es una calumnia racista que debe ser repudiado por todos los cristianos de buena voluntad.  Ningún judío debe ser odiado ni perseguido a causa de hechos que acontecieron hace veinte siglos.

     Cristo declaró claramente en Mateo 23:23-36, 24:34 que los judíos de aquella generación, viviendo en el primer siglo, serían castigados por el juicio divino, a causa de su pecado de rechazar y crucificar a su Mesías, y que todo el castigo caería sobre aquella generación.  Esta profecía fue cumplido en el año 70 AC cuando los romanos vinieron y destruyeron la ciudad de Jerusalén y el estado judío completamente, un cumplimiento grande de profecía bíblica.

     Si tratamos de castigar más a los judíos, cuando Cristo dijo que todo el castigo caería sobre los judíos en aquella generación del primer siglo, sería un hecho de intolerancia fanática, y un rechazo del programa de Dios para hoy.

     El programa de Dios es que amemos a los judíos, consigamos su salvación, y seamos unidos con ellos en el compañerismo de la Iglesia del Señor, donde ya no hay judío ni griego.

     Dios ha hecho de una sangre todo el linaje de los hombres, Hechos 17:26.  Por lo tanto, no debemos elevar a los judíos como raza superior, ni despreciar a ellos como raza inferior.  Los judíos son personas como Ud. y yo, y muchos de ellos son nuestros hermanos en Cristo.  Como dijo alguno de los judíos más grandes, el Apóstol Pablo, “No hay diferencia entre judío y griego.”

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