La Importancia de Disciplina en la Asamblea

Por Thomas Williamson
3131 S. Archer Avenue
Chicago, Illinois  60608

 


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          Es importante que estudiamos y obedecemos y practicamos lo que la Biblia enseña acerca del asunto de la disciplina en la asamblea, porque la mayoría de las “iglesias” hoy día no practican la disciplina.  En las “iglesias protestantes liberales,” un miembro puede ser un fornicarios, un adúltero, un mujeriego, un sodomita, un ladrón, un borracho, sin temor de ser expulsado de la membresía.

           La mayoría de los protestantes “bautizan” a sus bebés con el propósito que cada persona en la sociedad sea miembro de la “iglesia,” y por esa razón nunca expulsan a nadie, y sus “iglesias” son impuras e inmundas y falsas.  Es lo mismo en las “iglesias” católicas.  Los pandillistas, los miembros de la Mafia, los sodomitas, los ateístas que no creen en Dios, todos pueden ser miembros de una “iglesia” católica.  Los terroristas de Irlanda del Norte que matan a los protestantes son miembros buenos de la “iglesia” católica, y cuando se mueren, reciben funerales con todo honor de los sacerdotes católicos.

         No debe ser así en las asambleas bautistas.  Los bautistas no creen que ser miembro en la asamblea es abierta a todas personas de cualquier manera de vida que han sido “bautizados” (rociados) como bebés.  Las asambleas bautistas verdaderas son asambleas cuyos miembros son personas que han sido nacidos de nuevo, que han sido sumergidos como creyentes, y están viviendo una vida santa y obediente.  No podemos admitir en nuestras asambleas a los terroristas, los pandillistas, los ladrones, los ateístas, los borrachos, los que toman drogas, los sodomitas, los adúlterors, ni los fornicarios.

          Leemos en 1 Corintios 5 el mandamiento del Apóstol Pablo acerca de miembros que están cometiendo fornicación.  Es el mandamiento de Dios que quitamos a aquellos perversos de entre la membresía de la asamblea.  Si queremos ser fieles a nuestro Dios y recibir Sus bendiciones en nuestro ministerio, debemos obedecer el mandamiento de Dios y debemos echar a los fornicarios y perversos fuera de nuestra asamblea.  Tenemos el mandamiento de Dios de no celebrar la fiesta de la Cena del Señor con los fornicarios, los avaros, los ladrones, los idólatras, los maldicientes, ni los borrachos.  Si permitimos que estos tipos de personas sean miembros de la asamblea y tengan derecho de tomar la Cena con nosotros, estamos desobedeciendo la Palabra de Dios y quebrantando los mandamientos de Dios, y no podemos recibir las bendiciones de Dios en nuestro ministerio.

          Tal vez alguien dice que no es bondadoso echar a nadie de la membresía de la asamblea.  Mi respuesta es que no es bondadoso que permitimos que el pecador continua en la membresía y continua a pensar que es salvo, cuando luego va a morir e irse al infierno, 1 Corintios 6:9-10.  Pablo dice que los perversos y sodomitas y ladrones y borrachos irán al lago de fuego.  Lo bondadoso es que expulsamos a tales personas fuera de la asamblea, de modo que pueden reconocer que son pecadores, que necesitan arrepentirse y ser salvos del mundo - que irán al cielo y no al infierno.

          El propósito de la disciplina es que “el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús,” 1 Corintios 5:5.  La disciplina es un sistema bondadoso para restaurar a los pecadores que están en el rumbo al infierno, y también es el mandamiento de Dios, por lo tanto, no debemos decir que el sistema de disciplina no es bondadoso.

           El Señor condenó la asamblea de Tiatira porque aquella asamblea no expulsó a una mujer que estaba viviendo en fornicación, Apocalypsis 2:18-23.  Los que viven en fornicación están enseñando a todas personas a fornicar por su ejemplo malo.  No podemos permitir que nadie en nuestra asamblea enseña a los siervos de Cristo a fornicar.  Ni podemos permitir que los incrédulos dicen, “los bautistas no son diferentes que los demás porque tienen en la asamblea fornicarios, perversos e inmundos.  Son hipócritas, porque dicen que son santos y no son.  Si los bautistas pueden ir al cielo sin arrepentirse de su fornicación, nosotros podemos hacerlo también.”

          No  podemos permitir que todos los incrédulos vayan al infierno a causa de nuestro ejemplo malo.  Tenemos el mandamiento de Dios que la fornicación y la inmundicia no sean hallados y no sean nombrados entre nosotros, Efesios 5:3-7.  Los fornicarios, los inmundos, los avaros, no son salvos, y no podemos permitir que tales personas sean miembros de nuestras asambleas porque solamente personas salvas y redimidas por la sangre de Jesucristo pueden ser miembros de la asamblea del Señor, 1 Corintios 6:11.

          Cuando hay pecadores en la asamblea, esto tiene un efecto muy dañoso en el ministerio de la asamblea, porque si nuestros miembros son pecaminosos e inmundos y rebeldes, los incrédulos no van a arrepentirse y obedecer a Dios, 2 Corintios 10:6.  Es necesario que nosotros obedezcamos a Dios, antes que los incrédulos estén dispuestos obedecer a Dios.  Si no estamos dispuestos obedecer el mandamiento de Dios en Efesios 5:7 que no seamos partícipes con los pecadores notorios en la asamblea y la Cena del Señor, no podemos tener un avivamiento espiritual en la comunidad alrededor de nosotros, porque los incrédulos están siguiendo nuestro ejemplo malo.

          Para practicar la doctrina de separación, es necesario que apartemos de los incrédulos en las “iglesias” protestantes liberales y en las “iglesias” católicas, pero también es necesario que nos apartemos de los incrédulos y personas inmundas en nuestras asambleas, 2 Tesalonicenses 3:4-7.

          Esto es el mandamiento de Dios, que no permitimos en nuestra asamblea ninguna persona que anda desordenadamente.  Si estamos opuestos a la inmundicia y perversidad entre las “iglesias” liberales, debemos oponer la inmundicia y perversidad entre las asambleas bautistas también.  Somos hipócritas si condenamos a los liberales que predican el sexo libre, pero permitimos lo mismo en nuestras asambleas.  Debemos decidir si vamos a obedecer a Dios, o vamos a ser como las “iglesias” liberales, que permiten todos tipos de libertinaje e inmundicia.

          La asamblea verdadera neotestamentaria debe practicar la disciplina, porque es el mandamiento del Señor en Mateo 18:15-20.  La disciplina o la expulsión de un miembro pecaminoso es por voto de la congregación, 2 Corintios 2:6.  El pastor no tiene el derecho de expulsar a nadie de la asamblea sin voto de la congregación, 3 Juan 9-10.  Diótrefes fue condenado por el Apóstol Juan no por expulsar a un miembro de la congregación, sino porque expulsó a sus miembros por su propia autoridad sin voto de la congregación.

          Cuanto votamos a expulsar a un miembro pecaminoso, esto no es un asunto de determinar la popularidad de tal persona.  La persona puede ser una persona amable y simpática, pero si es un pecador que rehusa a arrepentirse, debemos votar para expulsarle de la asamblea.

          La Palabra de Dios no dice, “Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros, a menos que es un rico.”  No importa si el perverso es rico o pobre - debemos votar para expulsarle en obediencia a la Palabra de Dios que dice, “Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.”  No importa si la persona acusada es su pariente o su amigo, debemos votar para expulsarle.  No hay aceptación de personas delante de Dios.  Si cualquier persona en la asamblea, sea el pastor, o el miembro más rico, o el miembro más amable, o el miembro que es pariente a tercer parte de la asamblea, está viviendo en pecado y rehusa a arrepentirse de su pecado, debemos expulsarle.

          Cuando un miembro es expulsado o excomulgado, esto no significa que no puede ser salvo o no puede irse a la gloria, solamente significa que no puede, en aquella condición, participar con nosotros en la Cena.  Puede asistir en los cultos y una vez a arrepentirse puede ser admitido a la membresía otra vez.

  

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