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La Naturaleza del Pacto de Dios Con Abraham Por Thomas Williamson
En enero del año 1997, un soldado del ejército de Israel fusiló a varios árabes en la ciudad de Hebrón en Palestina, con el propósito de prevenir la restitución de la tierra de Palestina a los árabes. El soldado pensaba que Dios ha dado la tierra a los judíos y que sería un pecado devolverla a los árabes. Hay muchos cristianos evangélicos que piensan lo mismo. Los que piensan así siempre citan Génesis 13:15, donde dice que la tierra de Palestina pertenecería a los descendientes de Abraham “para siempre.” Los zionistas dicen que este pacto de Dios con Abraham era un pacto sin condiciones. Piensan que aunque los judíos han quebrantado el pacto y han rechazado a su Mesías, la tierra de Palestina todavía pertenece a ellos. Pero la Biblia enseña que el pacto con Abraham era condicional. Según Génesis 17:9-14, los judíos tuvieron que guardar el pacto o ser cortada del pueblo. Levítico 26:40-45 enseña que los judíos deben confesar su iniquidad para preservar el pacto. Deuteronomio 7:12, 1 Reyes 9:6-9, 2 Crónicas 7:19-22, Josué 23:15-16 y Exodo 19:5-6 enseñan lo mismo. (Lea también Ezequiel 33:24-26, Juan 8:39). El pacto era condicional, y si los judíos no obedecerían los mandamientos de Jehová, Jehová les echará de la tierra. La promesa de la tierra a Abraham era “para siempre,” pero esto no significa “eternamente.” Exodo 12:23-24 dice que la ordenanza de la pascua era “para siempre.” Deuteronomio 18:1-5 dice que debemos diezmar a los sacerdotes levitas “para siempre.” Deuteronomio 23:2 dice que los amonitas y moabitas no pueden juntar a la casa de Dios “para siempre.” Estos mandamientos no son para nosotros hoy día, porque eran solamente para la edad del Antiguo Testamento. En Génesis 17:7 Jehová le dio a Abraham la tierra “por pacto perpetuo.” La palabra “perpetuo” no significa “eterno” tampoco. Levítico 7:34 refiere a los sacrificios de paz como un estatuto “perpetuo.” Levítico 10:15 refiere a las ofrendas de las grosuras como estatuto “perpetuo.” Levítico 16:29 refiere al día de expiación como estatuto “perpetuo.” Levítico 23:41 refiere a la fiesta de tabernáculos como estatuto “perpetuo.” Números 18:19 refiere a las ofrendas elevadas como un pacto de sal “perpetuo.” Números 19:9-10 refiere a la purificación con cenizas de una vaca como un estatuto “perpetuo.” No observamos estos estatutos hoy día porque no son para nuestra dispensación. El pacto y la promesa de la tierra a los judíos no eran eternos. Los judíos no guardaron las estipulaciones del pacto condicional, y por esa razón Jehová quitó el reino de Dios de los judíos, y lo dio a los cristianos, Mateo 21:42-45. Nuestra heredad no es la tierra de Palestina, sino la nueva Jerusalén, la Jerusalén de arriba. La Jerusalén actual no importa a nosotros, Juan 4:21, Gálatas 4:24-28, Hebreos 12:18-24. En Hebreos 8:13 leemos que el los términos del pacto viejo estaban anticuados y estaban próximos de desaparecer. Los términos terrenales del pacto de Abraham no eran eternos; desaparecieron cuando los romanos destruyeron el templo y la cuidad de Jerusalén en el año 70 D.C. Los registros genealógicos de los judíos fueron destruidos también, y por lo tanto no hay ningún judío en el mundo que puede probar que él es un judío verdadero con derecho de propiedad a la tierra de Palestina. Vamos a seguir el ejemplo de Abraham, que está en el cielo y no tiene interés en recibir la tierra de Palestina por heredad, porque él tiene una heredad mejor, Hebreos 11:13-16. Hoy día hay evangelistas que predican que Jehová nunca cumplió su promesa de dar toda la tierra de Palestina a los descendientes de Abraham, y quieren luchar guerra atómica en el Medio Oriente para ganar la tierra para los judíos. Esta creencia es una equivocación grande. En 1 Reyes 4:21, 2 Samuel 8:3 y 2 Crónicas 9:26 aprendemos que Jehová dio a los judíos toda la tierra prometida a los descendientes de Abraham en Génesis 15:18. Lea también Josué 11:23, 21:43-45, 1 Reyes 8:56, Nehemías 9:7-8, 24. Dios ha cumplido su promesa a los judíos - no es necesario luchar una guerra atómica para cumplir una promesa que Dios ha cumplido hace 3400 años. No debemos pensar que Dios era unjusto quitar la tierra a los judíos desobedientes en el año 70. Dios ya ofrece a los judíos algo muy mejor - una heredad en la Jerusalén de arriba, si reciben al Mesías, el Señor Jesucristo, como Salvador y Señor. Vamos a invitar a los judíos para compartir con nosotros en el pacto mejor y la heredad de la Nueva Jerusalén en el cielo. |
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